La presidenta de EPAMM, Martina Antonini, se refiere en este artículo respecto a los abusos cometidos por sacerdotes en el Instituto Antonio Próvolo de Lujan de Cuyo Mendoza.

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Nos han preguntado reiteradamente cual es la postura de EPAMM frente a los abusos cometidos por sacerdotes en el Instituto Antonio Próvolo de Lujan de Cuyo Mendoza sobre niños y adolescentes hipoacúsicos y respecto de otros casos que configuran atentados al pudor como mínimo.

Entendíamos que la respuesta era obvia, pero ante semejante insistencia, resolvimos hacer público el criterio unánime de la entidad en relación al tema.

Ante todo, debe quedar claro que los integrantes de la Iglesia no son “la Iglesia” y si hay desviados, muchos en la Iglesia Católica, en la Evangelista , en la Judía y en el mundo , ello no justifica la encarnizada e indiscriminada persecución a religiosos y a civiles que profesan esa Fe.

Quienes cometan delitos aberrantes , más en la persona de niños y peor si tienen desventajas físicas o sensoriales, deben ser puestos de inmediato a disposición de la justicia para que aplique con rigurosidad la pena que corresponda.

Cabe hacer notar que, cuando se trata de civiles, los medios de difusión no se explayan detalladamente sobre la comisión de esos ilícitos, especialmente para proteger a la víctima.

Sin embargo , cuando el perverso es un cura la prensa informa de manera grosera atentando contra la intimidad de cada niño o joven herido que en cada programa de TV o portada de diario, vuelve a rememorar el horror vivido. Desde ya el tema vende.

Nosotros estamos seguros que, como señalamos, la sanción a aplicarse debe ser severa y el religioso o religiosa tratado conforme al Código Penal, ni menos pero tampoco más que cualquier ciudadano.

Pero la mirada debe estar sobre el perjudicado.Las lesiones en especial las psicológicas en general no se curan.

Cada institución debe hacerse cargo de ayudarles, solidarizarse y pedir perdón por los daños padecidos.

El apoyo paternal, la piedad y el amor resultan importantes para estos hijos nuestros que no pueden sufrir más.

Existen medidas de prevención tanto desde las iglesias, cualquiera que fuere y desde la familia de la víctima, pero esto forma parte de otro trabajo .