Nuestro Enfoque

El Equipo, desde sus orígenes, se caracterizó por tener una postura amplia, abierta a abordar cada caso, libre de prejuicios o preconceptos.

 

Ya la problemática del abuso y maltrato de niños y adolescentes tiene una complejidad intrínseca que requiere de los operadores una particular escucha, un especial abordaje adecuándolo en cada situación a las necesidades y circunstancias que atraviese la víctima y su familia, soslayando cualquier ideología que impida profundizar en la cuestión que se plantee.

 

Los niños y adolescentes, en la materia que nos ocupa, necesitan profesionales dispuestos a trabajar en su problemática como si fuera la única, en el ámbito de la interdisciplina, sin esquemas prefijados con responsabilidad y el conocimiento profundo de todas las teorías de las ciencias de la salud y de la conducta, en el marco legal vigente a la luz de la doctrina y jurisprudencia aplicables, pero con la convicción que el interés de la víctima es el compromiso primordial.

 

Por ello nuestro enfoque y nuestro trabajo siempre es interdisciplinario. Actúan profesionales del derecho, de la salud y sociales con los operadores comunitarios, todos en paridad, para arribar al mejor resultado que posibilite la superación de la conflictiva.

 

Trabajamos para la vida, para la integración familiar y social, la promoción humana y espiritual de quienes nos consultan.

 

No puede una persona maltratada o abusada instalarse en el lugar de víctima. Sin embargo se requiere un gran esfuerzo del contexto familiar, comunitario y profesional para lograr con éxito algún movimiento que le permita caminar con paso seguro hacia otro lugar.

 

Este es el desafío que nos hemos propuesto o que se nos ha impuesto frente al creciente número de niños y adolescentes que padecen abusos y/o maltrato, frente a la necesidad de prevenir estas conductas tanto en el ámbito intrafamiliar como en todos aquellos en los que el niño o adolescente crece y se desarrolla o debiera crecer y desarrollarse en lugar de recibir maltrato.

 

Esos ámbitos que cada día resultan más hostiles y más inadecuados para su normal desarrollo, frente a una sociedad global que progresa en algunos aspectos pero se torna más injusta para los débiles.

 

Queremos colaborar para hacer realidad los postulados de la Convención sobre los derechos del Niño, norma supranacional ahora inserta en nuestra Constitución Nacional por el art. 75 inc. 22. En especial será nuestro norte ese interés superior o mejor interés del niño previsto en el art. 3 de la convención y ahora también en el art. 3 de la nueva ley 26061 de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes, de reciente sanción.

 

Dra .Ana González de Verrastro Defensora de Menores e Incapaces de la Nación

 

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